La recompensa que llega con tesón

Sergio Durango (foto DA)

El chicharrero Sergio Durango gana el premio Anuaria de Oro por su proyecto final en la Escuela Fernando Estévez

Patricia Ginovés

A sus 35 años, el chicharrero Sergio Durango ha pasado la mayor parte de su vida formándose en el área que le apasiona: el diseño gráfico. Comenzó con 18 años, cuando descubrió las infinitas posibilidades que presentaba el programa Photoshop a través de un curso, y desde entonces no ha parado de aprender. Ahora, vive uno de los momentos más dulces de su carrera, puesto que acaba de obtener el premio Anuaria de Oro al mejor proyecto de estudios realizado por un estudiante de último curso de diseño. Y todo eso gracias a su trabajo sobre el mapa sintomático de la demencia del alzheimer.

Sergio Durango nació en Santa Cruz de Tenerife y ha pasado su vida viajando entre la capital tinerfeña y el municipio gomero de Valle Gran Rey, de donde es parte de su familia. Lleva toda su vida trabajando en la ciudad que lo vio nacer, pero reconoce que en los últimos tiempos se había planteado la posibilidad de viajar fuera del Archipiélago para finalizar su formación, sin embargo “he tenido la suerte de que me salgan trabajos que me permitan seguir viviendo en Santa Cruz”, explica el chicharrero.

Desde muy joven le pareció muy interesante el mundo del diseño gráfico y por eso comenzó a formarse. Después de aquel primer curso de Photoshop vino un ciclo de maquetismo y modelismo que estudió en la Escuela de Arte y Superior de Diseño Fernando Estévez a partir del año 2004. “Ese ciclo me dio a conocer diferentes programas de diseño 3D y eso me ayudó a encaminar mi carrera hacia el diseño gráfico”, explica Durango, quien ha realizado diversos trabajos de cartelería que siempre lo han mantenido vinculado a este sector. Gracias a su formación logró un trabajo estable relacionado con las infografías en 3D, “pero nuestros mayores clientes eran constructoras y, con la llegada de la crisis, perdimos a muchos de ellos”, explica Sergio Durango.

“Así que alrededor del año 2010 decidí reciclarme y me matriculé en el Grado Superior de Diseño de la Escuela Fernando Estévez y, con casi 30 años, empecé de nuevo”, explica el chicharrero. Durango asegura que estos cuatro años han supuesto “una experiencia genial porque he podido conocer a un profesorado fantástico; además, me ha sorprendido la cantidad de gente joven y con nivel que hay en Canarias en este campo”, comenta el profesional.

A pesar de que el ciclo superior tenía una duración de cuatro años, Durango no dejó pasar demasiado tiempo antes de comenzar a pensar en el proyecto al que tendría que dar forma durante los últimos meses del ciclo superior. Fue ese proyecto tan elaborado el que ha sido recientemente galardonado con el premio Anuaria de Oro. Se trata de un proyecto experimental que trata de apartarse de la idea de que el diseño gráfico es, únicamente, un recurso para el mercado. Y, así, el chicharrero deseaba tratar temas sociales en su trabajo para demostrar que ha elegido una profesión que se puede mimetizar con cualquier otra rama de la sociedad.

“Mi abuela murió a causa del alzheimer y se me ocurrió investigar sobre la enfermedad para poder dar forma a un producto que abarcara información sobre los síntomas, las instituciones de apoyo que existen en Tenerife y consejos para sobrellevar la enfermedad”

Y es que, explica el santacrucero, “existe mucha información textual pero suele resultar compleja de entender y es de difícil acceso”. Por esta razón, Durango aprovechó las cualidades del diseño gráfico para dar forma a una información sencilla que trasmitiera las características de la enfermedad.

Para realizar este trabajo, el chicharrero contó con la ayuda de la Asociación de Familiares Enfermos de Alzheimer y otras Demencias Seniles de Tenerife (Afate) y de la experta Inmaculada Rodríguez.  Sergio Durango asegura estar muy contento con el resultado obtenido puesto que, como él mismo lo define, ha dado forma a “un pequeño soporte con información condensada, que siempre va a ser más práctico que la lectura completa de un manual”.

Después de terminar sus estudios en la Escuela Fernando Estévez, Durango continúa con su trabajo como autónomo y se encuentra inmerso en diferentes proyectos. Reconoce que las áreas que más le gustan dentro del diseño gráfico son la señalética y el diseño de embalajes; sin embargo, no se pone límites a la hora de trabajar. Actualmente está volcado en el desarrollo de una aplicación que trata de mejorar la atención al cliente, y que ha creado junto a un grupo de emprendedores isleños. Así, Valóranos.com ya puede descargarse y se encuentra en periodo de prueba.

A pesar de que en la actualidad no piensa en abandonar la tierra que lo vio nacer, puesto que aquí ha encontrado un gran nicho de trabajo, Sergio Durango explica que existen diferentes países a los que no puede dejar de viajar, como es el caso de Noruega, Holanda o Finlandia, ya que el diseño gráfico que se desarrolla en esos lugares es muy característico.

Información recogida aquí

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