AFATE, el puente necesario entre la familia y los enfermos

Centro Isidro

Una habitación, una mesa grande, diez sillas y un armario es todo lo que necesita Afate para dar su programa de estimulación cognitiva en sede, el tratamiento más efectivo que existe para luchar contra la enfermedad de Alzheimer. Ya se han cerrado acuerdos con varios ayuntamientos, pero queda mucho por hacer.

SONNIA CHINEA, Tenerife (El Día)

Hace algo más de dos meses, la Asociación de Familiares de Enfermos de Alzheimer de Tenerife (Afate) recibió, en palabras de su presidente, Manuel Negrín, “una inyección de gasolina” al recibir uno de los premios al Valor Social de Cepsa, no solo por la cantidad asignada sino por el reconocimiento a la labor realizada de una asociación que hoy por hoy sueña con salir del área metropolitana y con que los avances tan importantes, “que los hay”, que se operan en los enfermos que acuden a los dos únicos centros que existen en Tenerife (Santa Cruz y La Laguna) se puedan ofrecer a otras personas que los necesiten allí donde residan.

Aunque es un proyecto que no pierden de vista, de momento lo que están haciendo es alcanzar acuerdos con ayuntamientos que efectivamente entienden que el recurso resulta imprescindible para una población donde cada vez crece más la incidencia del alzhéimer y las demencias seniles.

Solo piden una habitación con una mesa grande, diez sillas y un armario, eso lo único que necesitan para trabajar. Lo demás, material y profesionales que están al frente de las sesiones, las pone este grupo de familiares que apuesta por acudir, de momento, a los municipios de Candelaria, Guía de Isora, Güímar y Arafo, que son con quienes mantiene conversaciones. Casi todas las localidades cuentan con centros de mayores, algunos de ellos imponentes infraestructuras construidas antes de la crisis económica, pero no todos participan en la iniciativa de Afate.

Negrín contó a EL DÍA que los encuentros que ha mantenido con los consistorios tinerfeños están siendo altamente positivos. El objetivo es ofrecer “nuestro programa estrella, que es la estimulación cognitiva en sede, lo primero que te recetan los neurólogos cuando te diagnostican alzhéimer, más incluso que la propia medicina. Es la rehabilitación de la mente”, recuerda. Ahora mismo, los únicos que ofrecen estimulación cognitiva son los profesionales de Afate, de manera que la lista de espera ha ido creciendo paulatinamente y “ya son, solo en el área metropolitana, 80 personas las que esperan por una plaza y que no podemos aceptar porque no tenemos locales”.

Cuenta Negrín que los casos de alzhéimer, según reflejan algunos estudios internacionales, “se duplican cada diez años y además se reduce la edad: nosotros tenemos a una persona con 46 años y dos más que no llegan a los 60″. A diferencia de otras asociaciones y aunque Afate recibe algunas ayudas de la administración, curiosamente, siendo necesarias no es su principal demanda, sino que lo que les hace verdadera falta son sitios físicos en distintos puntos geográficos donde impartir sus clases. De hecho, según apunta, las clases de estimulación “son un servicio que el usuario paga” y que posiblemente sería necesario revisar, porque “si alguien se rompe el codo, le mandan rehabilitación, que incluye el Servicio Canario de Salud, pero si el neurólogo te manda estimulación cognitiva no está, a pesar de que es rehabilitación de la mente”.

El programa que se sigue “no es un método de mayores, es un método de alzhéimer”. Se empeña en hacer la matización porque en algunos casos se comete el error de mezclar en el mismo recinto a mayores con enfermos con alzhéimer cuando sus necesidades son diferentes. “A un mayor le pones a ver la tele y se entretiene, pero al de alzhéimer no puedes hacer lo mismo porque lo que necesita es actividad”. Por eso también han empezado a trabajar con unos talleres de memoria que tienen carácter preventivo para aquellas personas que “empiecen a tener atisbos de que pudieran sufrirla”, explica.

Con 800 socios, el presidente de esta asociación relata cómo, a pesar de llevar dos años de recortes y de ajustes, se han mantenido los centros de día, el servicio de atención domiciliaria y los talleres que se imparten en otros puntos de Tenerife, atendiendo “a una media de casi 300 personas mensualmente y familias, que con esta ayuda tienen algo de alivio”. En el otro lado están los casi 50 profesionales entre fisioterapeutas, psicólogos y logopedas que realizan “una media de 15 evaluaciones mensuales”, explica.

http://www.eldia.es/2012-05-11/canarias/canarias5.htm

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